31 de mayo de 2009

anecdotario, por Elisa Falcón

En estos tiempos tan feos, la única protesta es la belleza.
Phil Ochs

Empiezo por buscar el significado de la palabra. “Anecdotario: masculino. Colección de anécdotas”. Me desarma el laconismo del diccionario, su falta total de emoción. Decido probar con la raíz, a ver qué pasa. “Anécdota: femenino. Relato breve de un hecho curioso que se hace como ilustración, ejemplo o entretenimiento”. Esto me gusta más.

Es fácil tener dudas. La palabra “anécdota” es traicionera, paradójica, confusa. Una anécdota es también un “suceso circunstancial, irrelevante”. El anecdotario podría ser entonces un conjunto de descartes, de cosas sin importancia, de resultados adversos.

Pero me niego a creerlo. Conozco el respeto de este artista por su trabajo. Sé de la dedicación con que cuida cada parte del proceso. Vuelvo pues a mi idea inicial, decidida a entender lo que encierra este título, por qué lo ha elegido. No me abandona, sin embargo, la sensación de que algo contradictorio, chocante, extraño, sucede con la palabra escogida. Y reflexiono.

“Anecdotario” me sugiere la vida larga de un artista ya consagrado. La retrospectiva. La muestra antológica. Una elección de momentos más o menos significativos, más o menos brillantes, de una trayectoria dilatada, que sirve como ejemplo del crecimiento, la evolución, las dudas, el clímax.

Pero Joaquín Artime tiene sólo veinticuatro años y un recorrido todavía breve, aunque prometedor, en el mundo de la pintura. Hace ya tiempo que pinta, pero, como él mismo dice, en realidad hace poco que supo que quería ser pintor. ¿De qué puede componerse, pues, el anecdotario de un hombre tan joven, de un artista que aún está explorando su lenguaje?

En su corta carrera artística ha demostrado ya la solvencia de su técnica. Ha dejado clara su capacidad para impactar con la contundencia de su pintura, que es, cuando quiere, asombrosamente veraz. Los personajes que habitan su obra más reciente son de un realismo que pasma, que inquieta. Inquieta que lo que parece hecho de piel, de cabello, de roca, de tela, esté construido sólo con pintura. E inquieta que, pareciendo tan materialmente reales, estén sin embargo tan lejanos, suspendidos, ausentes y llenos de irrealidad.

Esa pintura resulta, a los ojos de los que no buscan más sentido a las cosas, de una eficacia tranquilizadora. Sería sencillo para él dejarse llevar por la marea de elogios que despierta, acomodarse en esos algodones y permanecer inmutable en el camino de las puras formas. Porque la juventud parece más compatible con la ambición, con la rapidez, con la búsqueda de resultados, que con la reflexión, la pregunta y la necesidad de respuestas.

Pero estos seres que hoy nos acompañan son físicamente extraños, llevan el halo de rareza de lo improbable. Pueblan lugares inconcretos, ficticios, conscientemente alterados. Y, contra todo pronóstico, al contrario de cómo debería ser, están mucho más conectados con nosotros y entre ellos. Son interlocutores alegres, que se miran, nos miran, se tocan, nos contagian la risa o nos interrogan, se quieren besar. Al menos casi todos.

Existe un lienzo que marca una clara transición; transición técnica (el paso de una destreza ya conocida a otra por dominar), que se torna en transición semántica. La protagonista de este cuadro ha dejado de estar presente, se ha marchado a ese otro lugar que será, pasados los años, el futuro en la pintura de Joaquín.

Me cuenta que con esta obra no consiguió lo que buscaba. No es lo que pensaba pintar, como pensaba pintarlo. A mí me emociona la belleza de esa pintura, la sutileza de sus trazos, la melancolía del color. Y aun así, le animo a que la retoque, a que la cambie, ahora que ya sabe cómo lograr aquello que quería. Pero él se niega. El resultado es el que es, el que tuvo que ser. Es su particular fracaso, y no reniega de él. Lo acepta. Porque errar forma parte del proceso de aprendizaje.

Se me antoja una lección de madurez que él, que lo tiene todo tan reciente, decida no obstante mirar atrás. Vuelve y revisa. Nada se olvida. Todo lo aprendido, sirve. Recompongo el puzzle y entiendo que, para ver lo que pasa por dentro y atreverse a mostrarlo, a exponerlo, a exponerse, ha tenido primero que viajar en el tiempo, adelantarse, y mirar su mundo desde fuera, mostrarlo desde fuera.

Estas pinturas, donde lo mismo indaga en las cualidades estéticas del color que en sus posibilidades simbólicas, en la versatilidad del collage, en la dureza de la espátula, son investigación y experimento. Pero están también cargadas de mensajes crípticos, íntimos, de profundos guiños al humor, al amor, a la complicidad con los amigos, a los momentos duros de la vida en soledad, a los momentos preciosos de la existencia compartida.

En medio de un enigmático mar donde flotan pedazos de un extraño iceberg cromático, se abre paso de pronto la dulzura de un inequívoco rostro conocido. El equilibrio perfecto para una escena amorosa reside en una franja limpia, irreal, pura, de puro color. La seriedad histórica del bodegón es traicionada por el deseo de trascender lo correcto, y el mero ejercicio queda así superado por la necesidad imperiosa de afirmar la identidad.

La geometría, vibrante, coloreada, acompaña a lo vivo, a lo que late, formando parejas insólitamente perfectas. La risa queda bien con el cubo. La ternura cuadra con el triángulo. Y el color lo inunda todo. Imposible pero ordenado. Inexacto pero perfecto. Simbólico. Propio.

El mundo interior sólo nos pertenece a cada uno, no responde a las leyes convencionales, no se puede medir con un canon. Por eso puede tener las sombras verdes, ser políticamente incorrecto, adquirir la apariencia de un sueño, de una borrachera. Conseguir plasmarlo es el resultado de un concienzudo y entretenido juego de ensayo y error. Y de un enorme nivel de autoconciencia.

Es desde ahí, desde donde cabe impulsar nuestra particular rebelión para poder cambiar lo que no funciona. Ese, creo, es el mensaje último del trabajo de este artista. Pero se trata de hacer una revolución silenciosa, metafórica. Una protesta sonriente, bella, que consiga sacarle los colores a este feo mundo, todos los colores. La consecuencia lógica de tanta convicción, de tanta fe en el poder transformador del arte, de tanta necesidad de creer, es el acierto. Incluso cuando se falla.

Este anecdotario es una suma de momentos intensos, divertidos, difíciles, necesarios. Absolutamente relevantes. Y es además la exploración del proceso de aprendizaje primero, inicial. Quizás sea demasiado pronto para revisar el pasado en busca del homenaje. Pero el anecdotario lo retoma no por un deseo de autocomplacencia, ni porque el artista se haya quedado, tan pronto, sin nada nuevo que contar. Lo recupera porque hubo cosas que quedaron incompletas y era importante terminarlas, escribiendo, por ejemplo, la pequeña historia paralela que contiene (no que cuenta) cada cuadro; porque hubo otras que salieron mal y era necesario aprender de ellas; y, sobre todo, porque en el comienzo está el germen, la frescura, la esencia que nunca debe perderse.

Pienso entonces que no tiene por qué haber contradicción. “Anecdotario” es una buena palabra para contener la madurez y experiencia. Pero es también una ofrenda al descubrimiento. Y nos anticipa la sorpresa de lo que aún está por venir.

Elisa Falcón

30 de mayo de 2009

anecdotario

Realizo mi segunda exposición individual en Noviembre de 2008 en la Sala Fleming 4 del Puerto de la Cruz.

29 de mayo de 2009

Cruzarte 08

El fallo del jurado de Cruzarte 08 se hizo en el Castillo San Felipe del Puerto de la Cruz, y cuál fue mi sorpresa cuando hacen público que el ganador del primer premio era yo...


¿De qué se ríen las mujeres?
Joaquín Artime © 2007
Acrílico sobre lienzo
89 x 116 cm.
Colección Ayuntamiento del Puerto de la Cruz
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¿De qué se ríen las mujeres?
¿?

28 de mayo de 2009

V Certamen de Pintura Dimas Coello 2008

En este concurso nacional de Candelaria obtuve el primer premio.



Risentimento
Joaquín Artime © 2007
Técnica mixta sobre tabla.
77 x 54 cm.
Colección Ayuntamiento de Candelaria

Patricia
Patricia nunca fue una mujer corriente. Con metáforas infantiles construía en el aire cuentos inverosímiles. Con antojos despiadados abatía a aquellos incapaces de comprender la perversión de sus palabras. Un simple juego de letras, decía entre sonrisas de superioridad. Aunque siempre había algo más: probar la inteligencia de los que la rodeaban; experimentar con sus pequeñas psiques; darles la oportunidad de autohumillarse ante el juicio de su cerebro superdotado. Sin embargo, existen juegos que dentro de su propia inmoralidad corrompen al que los inventa. Y así sucedió.

Ellos no tardaron en aparecer, como tantas otras veces, de la nada, para llevársela a los confines de la Tierra. Allí, con el tiempo, perdió el pelo, la vista y la conciencia. Sepultada por miles de manos que rebuscaban en su cabeza, derramó la esencia de niña amarga devorada por sus propias ideas. Se convirtió en la cobaya humana de la que siempre se había reído. Y encontró la felicidad entre los largos dedos que señalaban y admiraban su falta de inocencia y su desmesurada crueldad.

27 de mayo de 2009

mac 08

28 alumnos y ex-alumnos de la facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna tenemos la posibilidad de participar en el mac 08 (muestra de artistas en la calle), un proyecto de Antonio Mesa, Ayoze Felipe y Brigitte Fassin para la Fundación Canaria Mapfre Guanarteme.
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Con intención de darle mayor visibilidad al arte, se expone nuestras obras en los opis del tranvía de Tenerife. Entre los participantes: Davinia Jiménez Gopar, Silvia Martínez Mata, Manuel Utrera Gener, Adassa Santana, Esther Rodríguez Suárez, Carmen Gloria Martín Afonso y Esther Dellaventura.
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Un billete de ida y vuelta
Joaquín Artime © 2007
Óleo sobre lienzo.
116 x 81 cm.
Colección Familia Artime Pinilla.
Atrás
Se fueron listos para disfrutar de sus vacaciones, y cuando llegaron al hotel, sólo pudieron pensar en lo que habían dejado atrás.

26 de mayo de 2009

Premio Extraordinario Fin de Carrera

La Universidad de La Laguna (vamos, fue una persona, pero no recuerdo quién) me llama y me dice que me conceden el Premio Extraordinario Fin de Carrera. Ni sabía que existía algo semenjante... ¡Uoooh!

25 de mayo de 2009

SOBRENADA

En febrero de 2008 participo en SOBRENADA la colectiva de alumnos de la facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna.
En esta ocasión lo hago con tres cuadros de mi serie 7 pecados: La Soberbia, La Envidia y la Pereza.

La Pereza
Serie 7 Pecados
Joaquín Artime © 2007
Óleo sobre lienzo.
42 x 116 cm.

El esfuerzo
Abrió un ojo. Ya era de día. Esperó que la gravedad hiciese su trabajo y le cerrase el ojo abierto

24 de mayo de 2009

La tragedia


El náufrago
Joaquín Artime © 2008
Óleo sobre lienzo.
162 x 97 cm.
Colección particular.
El náufrago
Su ego creció y creció. Tanto, que nadie comprende cómo salió con vida.

23 de mayo de 2009

Otros se quedan cerca...


Mi Atlas del mundo
Joaquín Artime © 2007
Óleo sobre lienzo.
65 x 200 cm.
Colección Familia Artime Pinilla.

Mi Atlas del mundo
Permanecían en silencio, caminando uno junto al otro. El niño se detuvo y bajó la cabeza. Se miró los pies descalzos.
MiAtlas–¿Me llevas al caballito?
MiAtlasY el hombre, ignorando el tiempo que sostendría la carga sobre sus espaldas, se agachó.

22 de mayo de 2009

Algunos niños se van...



Un día contigo en la playa
Joaquín Artime © 2007
Óleo sobre lienzo.
81 x 146 cm.
Colección particular.
Pide un deseo…
playa–Pide un deseo.
playa–Un día contigo en la playa.
playa–Eres fácil de complacer.
playa–No te creas. Aún no he dicho qué es lo que has de hacer.

21 de mayo de 2009

El espíritu de Úbeda

Ausencia
Joaquín Artime © 2007
Óleo sobre lienzo.
90 x 90 cm.
Colección particular.
El Encargo
Era el mejor retratista del momento, y como pretendía vencer el olvido, yo también le encargué un cuadro. Ni le posé, ni me sacó fotos. No me imaginaba cómo lo iba a hacer. Me había visto dos veces, y al parecer eso le bastaba.
A las semanas me sorprendió con un paquete. Lo desenvolví con apremio y hallé una enorme imagen de mi nariz. Esperé una explicación. Me sonrió de oreja a oreja, y con desfachatez afirmó: es mi mejor obra.

20 de mayo de 2009

La inauguración

El día de la inauguración estaba un poco nervioso. Me temo que no hay ninguna foto mejor.
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Yo, Luis de Arana y Elisa Falcón.



Elisa, gracias por tu texto y tu amistad.

El encuentro

Nos conocíamos de siempre, sólo que aún no nos habíamos encontrado.

ÚBEDA, de cerros y otros lugares, por Elisa Falcón

“[…] Pero si tú me miras,
decidida a existir
desde el fondo templado de tus ojos,
también existe el mundo.
y muy probablemente
yo acabaré por existir contigo.”

“Disciplina Secreta”, Luis García Montero.
Del libro “Completamente viernes”.


Si nos fiamos del título de este trabajo, resultará fácil caer en la tentación de sentirnos seguros. A quien ha tenido la suerte de estar en Úbeda, la ciudad se le aparece como un espejismo de piedra, como una isla repleta de Historia y arquitectura en medio de un asfixiante mar de olivos sedientos. Úbeda es un referente concreto. La conozcamos o no, Úbeda es un lugar en el mapa del mundo.

La perspectiva de acudir a ver unos cuantos cuadros de paisajes es siempre, además, una buena opción para ocupar la tarde ociosa. La pintura de paisajes nos alivia porque no suele exigirnos reflexiones sesudas, profundas aseveraciones cargadas de erudición o de sabiduría. No nos sentimos absurdos, estafados, ignorantes, ante lo que podemos reconocer.

Es así. Si nos fiamos en exceso de lo que leemos, de lo que vemos, de lo que nos dicen, nos aventuramos a sentirnos a salvo. Corremos el riesgo de creer que no vamos a correr ningún riesgo.

Ocurre que Joaquín Artime no ha estado nunca en Úbeda. Una vez pasó muy cerca y se juró a sí mismo que algún día volvería a conocerla. Cuando me lo contó, le animé fervientemente a que fuera. Lo hice porque creía que su Úbeda era la misma que yo conocía. Caí en la trampa de la literalidad. Pero después de haber conversado con él, de haber entrado en su casa, de haber visto sus cuadros, creo que no debería ir nunca.

Úbeda, sus cerros y sus lugares, los que son para él, están en esta exposición auque no haya estado nunca en ellos. Úbeda, palabra mágica, es el lugar ensoñado en el que habitan las cosas interiores. Cervantes nunca quiso acordarse de cómo se llamaba aquel lugar de La Mancha. No hay cementerio de Macondo al que llevar flores a la estirpe condenada a cien años de soledad. Y que nadie se atreva a decirnos que esos lugares no existen por no aparecer en un mapa.

Su Úbeda no son paisajes. Son personas. La gente que vive con él, alrededor de él y dentro de él. Personas reales. La realidad es, en la obra de este joven artista, tan importante como la ensoñación. Por eso, muchas veces, sus seres de carne y hueso están vueltos hacia sí mismos, hacia el sueño, hacia el pasado, o simplemente, no están enteros. Aspiran al ensimismamiento, reivindicado como una parcela para la individualidad, no para la alienación.

Con la curiosidad insaciable del mirón, espía y atrapa en su ojo mecánico retazos de esa realidad que le circunda y que habita. A veces sabe lo que busca. Otras, él es el encontrado por lo que existe más allá de su cámara. La fotografía es una parte importantísima de su proceso creativo, porque le permite captar el entorno, paralizarlo, descomponerlo, sorprenderlo en su momento más íntimo, mágico y pasajero. Luego, con la paciencia y la minuciosidad del entomólogo, del relojero, construye otra realidad. La suya.

Le gustan las cosas como son y le interesa cómo son las cosas. Quiere entender de qué están hechas. Por eso dedica a sus cuadros el tiempo que necesitan. Se encarga de cada parte del proceso. Es paciente y entregado. Cuando pinta, literalmente se aísla del entorno más inmediato, del que le ha proporcionado la materia prima para empezar a trabajar.

Y crea. Sus obras son creaciones, no recreaciones. Pese a la inmensa y a veces traicionera verosimilitud, cualquier parecido con la realidad es pura pintura. Siempre deja un espacio para la pincelada más libre, más visible, más tangible. Se ha propuesto devolverle a la realidad lo que en ella hay de arte, de magia, de creación, y que la fotografía, tan saturados como estamos de imágenes en la era de lo visual, nos ha privado, curiosamente, de poder ver. No quiere engañar a nadie ni engañarse a sí mismo. Es un pintor, en el sentido más auténtico de la palabra.

Palabras. Eso es lo que va naciendo del acto de pintar. Otro acto creativo, el de escribir. No hay que explicar nada, la obra es la explicación. Fue el propio Joaquín quien me dijo eso en el transcurso de una conversación sobre el arte y su significado. Pequeños relatos acompañan a los cuadros porque han nacido de ellos, con ellos; incluso, en ocasiones, antes que ellos. Pero no pretenden darle un sentido a las imágenes. Tampoco las imágenes, mucho más reales, mucho más ancladas al mundo que conocemos, quieren robarle a los cuentos su magia desconcertante. Son criaturas independientes, hijas del mismo padre, auque no parezca posible.

Úbeda. Perdida e imposible. Poblada de seres ensimismados, seres durmientes, seres fragmentados, seres espiados, de recuerdos infantiles (el atlas del mundo en la anatomía paterna) y de miradas indiscretas al espejo. Úbeda es un fragmento de realidad reinventada por el espíritu del artista. Es la búsqueda y el refugio. Está fuera y está dentro. Existe y se pierde en sus cerros, se va, desaparece. Úbeda es la sala, son los lienzos, es Joaquín. Y no es nada.

Elisa Falcón

18 de mayo de 2009

X Premio de Pintura Fundación Mainel 2007

Estaba estudiando mi último curso de Bellas Artes en la Facultad Politécnica de Valencia, gracias al intercambio SICUE y la beca Séneca, decidí probar suerte y me presenté al X Premio Nacional de Pintura Fundación Mainel, y para mi sorpresa, conseguí el primer premio.



El descanso prometido
Joaquín Artime © 2007
Óleo sobre lienzo.
140 x 125 cm.
Colección Fundación Mainel.

El descanso prometido
Trabajó pensando en sus vacaciones, y cuando estaba a punto de disfrutarlas, fue su corazón henchido quien se tomó el descanso.

17 de mayo de 2009

El comienzo

En noviembre de 2006 participé en la exposición colectiva 25 pies de los alumnos de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna. Gracias a esta muestra la Galería Stunt se interesó en mí.
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Ito
Joaquín Artime © 2006
Óleo sobre lienzo.
100 x 81 cm.
Colección propia.

Enrique encontró su oreja, y lo engulló la oscuridad.

16 de mayo de 2009

La explicación (no soy alcohólico)

Será mejor que empiece por donde debo y haga un pequeño resumen de mi vida.
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Mi nombre es Joaquín Artime y soy pintor (artista es una palabra que me da respeto y miedo). Me licencié en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna en el año 2007, aunque el último curso lo realicé en la Universidad Politécnica de Valencia gracias al intercambio SICUE y la beca Séneca. Como bien decía al principio, soy pintor, pero hace relativamente poco que descubrí que quería serlo. Ahora me dedico de lleno a esta actividad. Con empeño, ilusión y esfuerzo, las cosas van saliendo.
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Cabe decir que a cada pintura le escribo un microrrelato, una pequeña historia que nace de forma paralela a la acción de pintar. Con el microrrelato, concreto las posibles historias que surgen en mi cabeza mientras elaboro mi trabajo con el pincel. En él, a veces, juego a potenciar el mensaje de la obra, otras, lo codifico, y la gran mayoría, sólo me sirven para distorsionar. Una vez finalizados, el cuadro y el microrrelato sólo se acompañan como productos del mismo proceso creativo.

15 de mayo de 2009