5 de diciembre de 2009

Por mi garganta

Siento que te deslizas por la sequedad de mi garganta, enterrando las uñas en el seno del febril dolor que producen mis placas, y pronunciarás mi nombre, en ungrito afónico que nadie escuchará, salvo la muerte.

4 de diciembre de 2009

¿Por qué Gáldar no paga?

El 25 de Junio se hizo público en la Casa Cachazo y Verde Aguilar el fallo del XI Certamen de Pintura Ciudad de Gáldar - Premio Antonio Padrón. Para nuestra sorpresa, este año los miembros del jurado, teniendo en cuenta la crisis que estamos atravesando, decidieron entregar los dos premios ex aqueo, y que más recibiésemos un poco menos (yo "recibí" la mitad de un segundo premio que consistía en 1500 €, con lo cuál, me "tocaron" 750 €). Es decir, que con el dinero que, por lo general, emplean en adquirir dos obras, este año se han quedado cuatro. Hasta ahí bien. Las bases del concurso recogen que el jurado puede adoptar las medidas que crea conveniente, y si ése ha sido su criterio, no lo voy a discutir. Lo hubiese rebatido en caso de que el importe ganado hubiese sido inferior al precio del cuadro, y en mi caso, da la casualidad que es precisamente el mismo.

Ya estamos estrenando Diciembre, y los cuatro premiados no hemos visto ni un euro. Esto quiere decir que el Ayuntamiento de Gáldar lleva disfrutando de nuestras obras en su propiedad más de cinco meses sin que nosotros hayamos visto tan siquiera un céntimo. Vale, comprendo que ellos también están sufriendo la crisis y que tienen problemas con las asignaciones, pero ¿cuando se convoca un certamen de estas características, lo ético y razonable no es que el dinero ya esté reservado para no tardar en retribuir lo acordado? Está claro que según Gáldar, esto no es así (y doy constancia, porque he tenido la suerte de ganar otros tres concursos con dotación económica este año, que tampoco es lo normal). Nosotros, lo sé porque aunque ellos aún no se hayan enterado, los premiados estamos en contacto, hemos puesto más que de nuestra parte para hallar respuestas. ¿Por qué no se nos paga? Seguramente hay dinero para pagar otras cosas, ¿es que los artistas no comemos? ¿O porque como tenemos fama de ser unos muertos de hambre, afrontamos de distinta manera el no cobrar? Ni que estuviésemos acostumbrados. ¿Cabe la comprensión y la resignación? No, hombre, ¡ya está bien de que nos tomen el pelo!

Porque señores, yo no tendría problema si los responsables que se nos ponen al teléfono nos diesen una respuesta convincente y clara. No, en realidad ha sido todo lo contrario. Nos han toreado, se han burlado de nosotros, diciéndonos una y otra vez que el pago estaba a punto de efectuarse. Se iba a realizar al finalizar la exposición, al no tener fondos, decidieron suspender el acto de entrega de premios con el alcalde (acto que sólo sirve para sacarnos las fotos sonrientes, y sin cheques, ellos no son tontos, no hay sonrisas). Nos aseguraron que finalmente se posponía para Agosto (con posible acto y posible foto). Pasándose el mes, un servidor llama. Esta vez, no sé por qué rollo, se retrasa la entrega (ya sin acto oficial, saben que no habrá sonrisas) para principios de Septiembre. Dándose la maravillosa casualidad de que por esas fechas yo me encuentro en Gran Canaria, parecía que todo iba a salir así como nos lo habían contado. De hecho, según las palabras de quien me llamó, sólo faltaba una firma en el cheque para que pudiésemos ir a buscarlo. Lleno de gracia y buen rollo, me marcho a Venecia, y al volver, ¿con qué nos encontramos? ¡Pues que quién me había llamado para decirme eso, que todo era mentira! ¿A qué jugamos? ¿Al te pago pero no te pago?

Como comprenderán, mi indignación sería menor si desde un principio hubiesen sido sinceros, y nos hubiesen dicho, con todas las palabras, que están atravesando un mal momento y que no nos pueden asegurar cuándo cobraremos. En tal caso, uno hace acopio de toda su paciencia y espera el tiempo necesario. Pero no, ellos se lavan las manos y si los llamas, “Ay, mi niño, no te preocupes que cuando sepamos algo te llamamos, que tenemos tu número” (eso sí, con el mejor de los tonos, porque después de todo, con quienes hablamos, no tienen culpa de nada). Pues muy tranquilo no me quedo, porque si luego recibo una llamada, puede que en seguida se retracten y me dejen caer que posiblemente, sólo posiblemente, yo no esté del todo seguro de qué fue lo que oí.

Ahora nos cuentan (siempre entre los de cultura y los de tesorería, pasándose el testigo los unos a los otros, sin darnos oportunidad a hablar con nadie que esté por encima, cuando están constantemente afirmando que ellos están a la espera de la orden de un superior), que quieren pagarnos uno a uno, cada mes. Con lo que es muy probable, que uno de nosotros llegue a cobrar en Febrero o incluso Marzo (porque no creo que este mes pasado hayan pagado a nadie). ¿Es justo que hayan retenido cuatro cuadros, que de momento, no son suyos hasta que no se haga efectivo el contrato que recogen las bases, durante el tiempo que ellos hayan estimado pertinente? ¡Un poquito de seriedad con nuestro trabajo!

¿Qué es lo que podemos hacer? No tengo ideas (acepto propuestas). Y no quiero parecer ni desagradecido ni poco comprensivo, pero uno tiene sus límites. Según Gáldar, tendremos que alimentarnos a base de ajos y agua, mientras ellos siguen en posesión de nuestras obras y pierden la poca dignidad que les queda.

2 de diciembre de 2009

Bye Bye


Autarquía
2009
Óleo sobre lienzo.
100 x 100,5 cm.
Colección particular.

No le preocupaba saber cómo atarse los cordones, le preocupaba deshacerse el nudo.

1 de diciembre de 2009

Desde Holanda con amor

Para mi asombro, hoy he recibido un e-mail escrito en un idioma que desconocía por completo. Lo abrí porque en el asunto ponía la dirección de mi blog, y ya saben por qué murió el gato...
El caso es que después de un buen rato tanteando teclas en un traductor, no sólo descubro que el idioma es holandés, sino que además es de una empresa flamenca que quiere colgar no sé qué anuncios en este espacio.
En principio desecho la propuesta, porque aunque me pagarían (o eso dicen) no lo veo claro (no deseo que se me asocie a nada específico, salvo a mí mismo). Pero cuando menos, no deja de resultarme curioso. Siempre pienso que aquí entra poquita gente. Hace poco, un amigo me dijo que siempre entra más de la que uno se imagina, que pusiese un contador de visitas si eso me preocupaba. La verdad, no me interesa, no quiero saber cuántos son los que curiosean, me interesa más saber a cuántos les llego (adentro, claro), y eso, no hay contador hecho por el hombre que me lo pueda enumerar.

Rabioso

No me ladres que te muerdo.

30 de noviembre de 2009

Contigo

Quiero retratar tu alma. Diseccionar pictóricamente tu corazón. Inmortalizar las mil formas de tu boca. Y prenderlo todo en las llamas del olvido, porque si no es contigo, ya no merece la pena recordar.

26 de noviembre de 2009

No es culpa de nadie

No es que ya no te vea de la misma manera. Es otra cosa, es que ya no te quiero ver. No es culpa de nadie. Bueno, tal vez mía, por creer todas y cada una de las palabras que salían de tu boca bañadas en la plata sin valor de un papel de aluminio. Tal vez tuya, por creer que permanecería para siempre bajo los encantos de tu lengua viperina. Tal vez del orgullo, los deseos, las promesas y las visiones de futuro. Tal vez porque soñar con los ojos abiertos, después de todo, parece fácil.

24 de noviembre de 2009

"La ciudad invisible" aún no cierra

En efecto, tras la buena acogida de la exposición, me complace anunciarles que La ciudad invisible tendrá sus puertas abiertas hasta el día 5 de Diciembre en BOCA RATON (Pérez Galdós, 25. Santa Cruz de Tenerife), de lunes a viernes con un horario de 10.00 a 13.30 h. y de 17.00 a 20.30 h. Los sábados de 10.00 a 13.00 h.

En la lista

Una vez estuve en la lista de los diez primeros. Mi nombre brillaba en verde, con orgullo y distinción. Poco a poco, según los anhelos retrocedían y los miedos ganaban espacio, mis letras fueron desprendiéndose hacia el olvido, hasta que un buen día, se esfumaron, ya no estaban.
Hoy he vuelto a conquistar parte del terreno perdido, con amor, paciencia, oído y menos yo. A veces abro el cofre y consulto qué diez están por encima de mí. Siempre me decepciono al comprobar que todos mis esfuerzos son vanos, que no resulta fácil volver a brotar dentro. Al menos, me aliento, sé que una vez estuve en la lista de tu corazón.

20 de noviembre de 2009

La esperanza se tiñe de negro

No estoy enamorado, nunca lo he estado, tan sólo estoy ilusionado. Y aunque a veces duela, porque nunca encuentro en ti mi intensidad, es agradable sentir esto, al menos, hasta que deje de tener sentido seguir esperanzado.

19 de noviembre de 2009

Adentro

Quisiera abrirte el pecho, como un escalpelo plateado, eficaz, infalible. Adentrarme en tu piel, separar las capas superficiales, ahondar en tus entresijos, ubicarme justo en lo que no enseñas a nadie. Meterme en lo más profundo, acurrucarme en tu calor, mecerte la vida. Quisiera que deseases abrigarme con el aire de tus pulmones, que me acariciases con la sangre que recorre tus venas, que me atrapases cosiendo las salidas. Quisiera que anhelases convertirme en parte de ti, para quedarme dentro, para siempre.

18 de noviembre de 2009

El obstáculo visible

Al otro lado
2009
Óleo sobre lienzo.
81,5 x 181 cm.
Colección particular.

Se concentraba en contemplar la magnitud del obstáculo y no en el esfuerzo de alcanzar la meta.

17 de noviembre de 2009

La infancia que no se ve

El monarca y la doncella
2009
Óleo sobre lienzo.
81,5 x 130 cm.
Colección particular.

Le habían dicho que no debía morder la mano que alimenta al mundo. E hizo caso, al menos, de momento.

16 de noviembre de 2009

El catálogo ya está aquí


Después de sufrir un poquito, el catálogo ya está mejorado y listo (cierto es que ahora tres imágenes no se ven muy bien, pero no todo puede salir perfecto).
s
Lo podrán encontrar al visistar La ciudad invisible en BOCA RATON hasta el 30 de Noviembre, de lunes a viernes con un horario de 10.00 a 13.30 h. y de 17.00 a 20.30 h. Y los sábados de 10.00 a 13.00 h.

Quiero hundirme

Hace tiempo aterricé en este lugar, prohibido, en penumbras. Tú me diste la mano, me abrazaste entre susurros fabricados a base de mentiras. Me hiciste sentir bien, soñé que no estaba solo, me dejé llevar y, de pronto, un iceberg hizo que naufragasen las promesas levantadas como espejismos infundados. Me falta el aire, me ahogo, y cuando esto termine, querré volver a surcar el mar que me mata desde lo alto del Titanic.

15 de noviembre de 2009

Lo prometido es deuda

Soy un personaje trágico, con todo, te prometí escribir palabras bellas, para ti, sólo para ti. Ahora me siento delante del ordenador, el blanco me ciega, la mente no se despeja. Sé que te quiero, pero nunca, nunca sé cómo decirlo.

13 de noviembre de 2009

La ciudad invisible informa

Todos los viernes de este mes, podrán encontrarme en horario de tarde (de 17.00 a 20.30 h.) en mi exposición individual "La ciudad invisible" en BOCA RATON (C/Pérez Galdós, 25. Santa Cruz de Tenerife).
s
A los que aún no hayan ido, los animo a pasarse.
s
Hoy viernes 13 de Noviembre, por motivos de trabajo, que no de superstición, la sala sólo abrirá hasta las 19.30 h.

Espejismos

Todo me parece triste. La expresión de sus cejas levantadas, como si quisiesen alzar el vuelo y no pudiesen. Sus ojos caídos, hundidos en lágrimas aún por brotar, qué pocas fuerzas reflejan, apenas un hálito de vida. Evitan encontrarse con mi mirada, temerosos de que con mi perspicaz sonrisa le subraye lo estúpido que es.
Las ojeras oscuras, profundas; el pelo revuelto, enredado; su palidez mortal, y los pómulos decrépitos ocultan su inmadurez, su juventud. Se suspende en los tormentos de unas voces que gritan desde el interior, ajeno, oscuro. Suspira hondo, levanta la vista, se enfrenta a mí, y vuelvo a ganar, porque aunque sabe que para no encontrarse conmigo sólo ha de evitar el espejo, volverá.

11 de noviembre de 2009

No es divertido

En un principio me pareció divertido invertir el orden de las cosas, jugar a ser quien no soy, descubrir que soy quien digo no ser. Ahora que por ti sólo me siento usado, como una colilla entre tantas otras, advierto que hay divertimentos con los que más valdría no encontrarme.

10 de noviembre de 2009

Los habitantes de la ciudad invisible


Las utopías de Alicia
2009
Óleo sobre tela.
146,5 x 89 cm.

No dejaba de mirar por la ventana. En casa no lo comprendían. Afuera siempre hacía mejor tiempo.

9 de noviembre de 2009

La ciudad invisible

Los fantasmas caminan de día
2009
Óleo sobre tela.
200 x 137,5 cm.
Los fantasmas caminan de día
Teme a aquellos fantasmas que sólo aparecen de día.

8 de noviembre de 2009

¡Feliz, Feliz No Cumpleaños!

Aunque no lo parezca,
aunque atraviese el espejo,
aunque me esconda,
aunque tenga miedo,
aunque mienta,
aunque crea en algo mejor,
aunque no me veas como soy,
aunque sonría,
aunque me conmueva,
aunque me ría muy alto,
aunque no pueda engordar,
aunque me sienta perdido,
aunque adore crear,
aunque detenga el tiempo,
aunque no tenga poder,
aunque te quiera,
aunque esto nadie lea,
aunque pierda el sentido,
aunque nunca lo haya tenido,
aunque te sonrojes,
aunque sea destructivo,
aunque resurja de mis cenizas,
aunque muera en el laberinto,
aunque cuelgue,
aunque cierre los ojos, no desaparece,
tengo 25 razones para desearme, una vez más, cumpleaños feliz.

7 de noviembre de 2009

Primer Premio - VIII Premio de Pintura Casinos de Tenerife



Riflessione
2009
Técnica mixta sobre tabla.
74,2 x 107,3 cm.
Colección Casinos de Tenerife.

Tal vez si se hubiese comportado de otra manera, no habríamos acabado tan mal. Pero claro, como él pretende ser un hombretón, hasta el último momento, tiene que demostrarlo. Que se esfuerce tanto sólo significa una cosa, que incluso él, se da cuenta de lo que no es. Lástima. Precisamente su atractivo reside en su fragilidad, en su manera de vivir las cosas. Es como si siempre fuese la primera vez de cualquier evento, o la última. No comprendo qué le hizo cambiar. Pudieron ser sus amigos. La verdad, nunca me cayeron bien, pero tampoco intuí que fuesen una amenaza. Pudo ser lo monótono de nuestra relación. Le aburría. No se esforzaba en hacernos felices. Se olvidaba de las fechas importantes, los regalos cada vez eran menos originales y más baratos, las citas románticas desaparecieron. Qué pena. Cuando un tío sabe que va a mojar seguro, deja de currárselo. Quizá ya no me encontraba atractiva. Aunque si lo pienso, es posible. En los últimos meses he cogido un par de kilos. Las tetas ya no me miran hacia arriba, mi culo ha perdido firmeza, están las varices, mi nariz, mis dientes, el no depilarme… Claro, que para qué me voy a depilar si no me quiere sacar de casa. Y para colmo, tenía la osadía de pedirme que lo hiciese sólo para él. Con el coñazo que es. Pero vamos, como el Sr. Peloenpecho no sabe lo que es la cera, pasarse la maquinilla por todo el cuerpo o hacer acopio de paciencia y coger las pinzas, te lo dice de lo más convencido. Y yo me pregunto, ¿para qué? ¿Para él? ¿Él se afeita para mí? Resulta triste, como si al acostumbrarte a alguien, de pronto, se volviese invisible. Se esfumase. Ya no fuese relevante. Te dejan de interesar sus días, sus miedos, sus entresijos, sus ocurrencias y pasa a molestar. Así de simple. Una sombra con la que compartes un espacio, un tiempo. Come, duerme, ve la tele y se encierra en el baño. Alguien que por las noches te busca para calmar su soledad.

Tal vez si me hubiese comportado de otra manera, no hubiésemos acabado tan mal.

6 de noviembre de 2009

La inauguración


Elisa Falcón, yo y Tomás Lluna.

Siempre hay cosas que se escapan a nuestras manos de simples mortales. Ayer fue la inauguración oficial de La ciudad invisible en BOCA RATON. Por políticas de empresa, sólo pude invitar a un número determinado de personas, y viendo lo visto, hubiese podido invitar a más.

Es inevitable que algunas cosas fallen, y pese a no tener la cantidad de público esperado, y los catálogos nos los entregasen en unas condiciones un tanto lamentables (¿Ahora las imprentas no saben cortar papel? ¿No saben doblar una portada?), siento que fue un acto cercano, casi íntimo.

Vinieron mis mejores amigos, los que me apoyan y dan ánimos para que siga en este mundillo. Y Elisa, una vez más, hizo magia con sus palabras. No leyó el texto que escribió con motivo de esta exposición, como en todas las inauguraciones atrás en las que hemos colaborado, en esta ocasión, hizo una presentación breve, llena de cariño y sentimiento, un regalo que le agradezco de todo corazón, porque me conmovió de pies a cabeza. Gracias, Elisa.

Hoy, de 17 a 20.30 h. estaré en la sala, en la que será mi segunda "inauguración" de la muestra.
d
d

La ciudad invisible, por Elisa Falcón


"La ciudad parece estar consumiéndose poco a poco,
pero sin descanso, a pesar de que sigue aquí."

“El país de las últimas cosas”
Paul Auster.


La vida es un viaje distinto para cada uno de nosotros que, paradójica e indefectiblemente, nos conducirá a todos a un idéntico e irremediable final. Supongo que, por eso, lo lógico, lo importante, es concentrarse en el recorrido. Otra cosa distinta es que, en el transcurso del éxodo personal, se transiten múltiples caminos que, como fragmentos de un total, como piezas de un puzle o eslabones de una cadena, van componiendo el devenir de cada existencia. Pero, cada tramo del peregrinaje –también, como cada eslabón–, puede ser finito, concluso, puede completarse y tener sentido en sí mismo (su propio comienzo y final), dentro de una misma y única singladura vital. Cuando conocí a Joaquín Artime, hace ahora exactamente dos años, empezaba a forjar uno de los aros de su cadeneta, que ahora cierra.

Este viaje se inicia, curiosamente, no con una partida, sino con un regreso: el de Joaquín a la Isla después de un periodo de estudio en el exterior, del que vuelve con algunas ideas e inquietudes nuevas en el equipaje: entre ellas, la posibilidad de haber encontrado su lugar en el mundo –el del arte– y su función en el entramado –crear–.

En su periplo por nuevos territorios, entra en contacto con personas, situaciones y experiencias reales que enriquecen su temática y refuerzan su proyecto profesional. Pero tiene, además, la ocasión de ir engrosando la colección de imágenes que compone su álbum interior, de incorporar referentes imaginados, ensoñados, inventados, perseguidos, que, probablemente, no hubiesen tenido la misma naturaleza de haber permanecido él siempre aquí; son esos elementos, necesariamente propios, con los que un artista suele apuntalar su trabajo, casi tanto (a veces más) como con la propia realidad. Con esta mescolanza de lo llevado y lo traído, en el horizonte de su paisaje íntimo se va definiendo una ciudad que, pese a tener el nombre concreto de un sitio real (Úbeda), no es ningún lugar que conozcamos, ningún lugar que conozca Joaquín; ningún espacio físico, quiero decir, aunque sí un escenario posible, porque él lo ha creado. A pesar de lo preciso de las imágenes que la definen, de la sorprendente solidez de las obras paridas a la luz de ese sol imaginario, esta primera serie no emanará, todavía, la seguridad, la madurez y la consciencia de sí misma que hay en la ciudad invisible a la que hoy arribamos, de su mano.

La epopeya empieza a escribirse, pues, en una estación con nombre propio, lo que la conecta directamente con la realidad. Tomando esa realidad y su representación como referente esencial, como preocupación primera, el resultado de “Úbeda” es una pintura reconocible, precisa, consistente aunque delicada, obstinada en cuestiones como la materia, preocupada por la esencia primaria de la que están hechas las cosas verdaderas, pero marcada por la melancólica búsqueda de una respuesta, por la necesidad de una afirmación, romántica, poética, que indaga en la infancia, en el amor, en el espejo, tratando de dar con la solución a una identidad en proceso de crecimiento, de maduración.

Después de un tiempo –en el que se revisa y se reinventa lo aprendido, en el que se revisita el pasado–, el tren alcanza una parada que es un lugar en ninguna parte, que no podemos ver, ni reconocer, que no encontraremos. Ni siquiera tiene sentido buscar en los cuadros, en la pintura, un referente concreto al que aferrarnos, porque ese lugar ya es la pintura misma y las imágenes son casi la excusa necesaria para concretarla. Conceptualmente, la ciudad invisible es la afirmación de quien ha comprendido que el arte es un lenguaje que se explica a sí mismo, autosuficiente, libre. Una realidad paralela a la realidad. Como hicieran los maestros del Cubismo un siglo atrás, el artista se concentra en los elementos que constituyen el arte, en sus parámetros propios, en sus propias reglas, que no son las del mundo real aunque puedan encontrar en él la base para su sustento, la imagen de partida y, por supuesto, el destino final, pues en él habita el espectador. La idea de fondo es aparentemente compleja y, sin embargo, se resume de una manera bastante simple y esencial: partiendo de una pintura mucho más “realista” pero que representaba conceptos mucho más inconsistentes, el artista llega a una pintura mucho más fragmentada pero que plasma ideas mucho más seguras, procesos mucho más resueltos.

Hasta la orilla de la ciudad invisible (pues esta ciudad, sin duda, tiene mar), las olas han arrastrado el bagaje de las experiencias anteriores, del camino de indagación necesaria que ha traído al pintor hasta sus costas. A pesar de su juventud, la constancia en el trabajo, la perseverancia, la tenacidad, le han hecho aprender, hace tiempo, que no sirve renegar de lo pasado, desentenderse, abdicar. Que el aprendizaje es un proceso continuo, que el crecimiento nunca se detiene, que el reciclaje y la reinvención son armas a favor del creador. Todo trabaja para hacer funcionar la misma maquinaria: cada etapa, cada cuadro, cada pincelada, es un diente de cada rueda que gira en el engranaje y, por eso, “Úbeda” está, todavía, en los cimientos de esta nueva ciudad. Está en la espera paciente de quien se asoma a la ventana y aguarda, en la paz absorta de quien se concentra y crea, en su silencioso homenaje a los ausentes. Pero, ni siquiera en las obras más próximas a la estética de aquella primera colección, los personajes parecen estar ya en ese estado de permanente y serena expectación, suspendidos, ensimismados. Los niños que pueblan esta nueva ciudad no son recuerdos de la infancia, del pasado, sino habitantes del mañana. Hay una clara determinación de movimiento, una certidumbre de realización, una firme autoconsciencia, en su mirada analítica, en su juguetona manipulación del otro, en su firme proyección de futuro. Estos niños no miran más hacia adentro, sino hacia adelante.

Los abismos a los que se asoman estos personajes no son interiores, sino que se plantean como retos a superar, como obstáculos que vencer o tentaciones a las que sucumbir voluntaria y decididamente para continuar evolucionando. No parecen tener miedo de caer, sino ganas de saltar, de aventurarse; parecen preguntarse qué pasaría si se arrojasen a la sima que media entre ellos y ése telón abstracto, geométrico, que enmarca su pregunta. En esta nueva ciudad queda poco lugar para las esperas. Sus habitantes no están extáticos porque anhelen algo que tenga que venir de fuera, sino que se hallan en la antesala de una resolución, de una acción, que procede de ellos mismos.

Siempre hubo en el trabajo de este artista un evidente interés por el tema de la descomposición, por la fragmentación. Pero, si en el pasado esa preocupación atañía, fundamentalmente, a la realidad y su proceso de construcción, a la imagen como materia, ahora la conquista se ha extendido a la propia pintura, a la pincelada: la apariencia borrosa, desenfocada, posible en una ejecución casi fotográfica, es hoy por hoy puro puntillismo, segmentación puramente pictórica, imposible en un plano estrictamente real pero no en el contexto independiente de la pintura. Y es una conquista factible porque procede de la inicial, genérica, primaria idea: de la idea que se tiene de la imagen de la realidad. Lo que de nuevo se nos antojaría un trabalenguas sin sentido (palabras rebuscadas, pensamientos complejos, para justificar que esto sea un ensayo sobre el arte) es, en verdad, la explicación de la naturaleza misma de la abstracción, ese lenguaje que tan a menudo se nos atraganta y que consiste, simplemente, en sintetizar, en extraer, en reducir la realidad a su esencia (forma, color, luz, movimiento), para, luego, con el jugo obtenido, recomponerla. Pero hablamos de un proceso que es, lógicamente, mental, de un trabajo que va de la materia al intelecto y, de allí, otra vez a la materia; y esa materia es, en este último paso, no el objeto del que se partió –el modelo–, sino materia pictórica: pigmentos y aglutinante. Nueva materia, por tanto. Nuevo objeto. Una nueva realidad, la artística.

La marea procedente del ficticio “mar de olivos sedientos” en el que reposaba “Úbeda” trae, también, hasta este puerto, dos ingredientes que son una constante en la obra de Artime, así como en los pequeños relatos que acompañan siempre su producción pictórica: el voyeurismo y el misterio. Pero, como todo en esta ciudad invisible, hasta lo críptico se torna endiabladamente más encriptado y la realidad –necesariamente distorsionada por la mirada subjetiva del pintor– se percibe aun más difícilmente a través de rendijas, de huecos en la pared, de mirillas, de ojos que se ocultan detrás de espejos y de espejos hechos de trozos; de perspectivas imposibles que no nos dejarán saber nunca, del todo, qué lugar ocupamos, como espectadores, en este universo desestructurado pero perfectamente ordenado, construido, coherente y tenaz. A su manera, cubista; personalmente abstracto.

“La ciudad invisible” es el más real y consistente de todos los mundos inventados. Ha salido de su caverna interior a la reveladora y cálida luz solar del feliz mundo de las ideas. Es una meta alcanzada que ya empieza a consumirse para dejar paso al porvenir. Y, como la resolución definitiva de un complejo problema matemático, como un axioma, permanecerá siempre inalterable; pero eternamente inexplicable, perpetuamente inasible.
d
Elisa Falcón