30 de mayo de 2011

La ciudad invisible en la web

Hacía ya tiempo que quería subir a la web la serie La ciudad invisible. Por fin ha llegado el momento. Les invito a disfrutar del texto de Elisa Falcón y, en la medida de lo posible, de mis cuadros y microrrelatos. Espero que les guste.


27 de mayo de 2011

Alan Berliner, "Nobody's bussiness"

“La historia nos habla de un hombre que va a ver un artista y le pide que le haga un cuadro. El artista le dice que hay dos tipos de cuadros: retratos y paisajes.
–¿Cuál es más barato? –pregunta.
–El paisaje –dice el artista.
–Entonces haga un paisaje de mí.”

25 de mayo de 2011

Los libros imprescindibles

Hola gente, les quería proponer algo:

Ahora entro a participar en una revista, y me gustaría, para el mes de agosto, hacer una reseña sobre libros imprescindibles. Les invito a hacer una lista de sus diez libros favoritos (en caso de que los hubiese, y si no, de sus cinco, o sus tres, o su uno...), teniendo en cuenta que el 1 sería el que más les gusta y el 10 el que menos (aunque se entiende que les gusta también). Si pueden, me lo envían a laletrasinfin@gmail.com. Les estaría muy, pero que muy agradecido.


¡Gracias!

23 de mayo de 2011

Pitufina

La perdí con cinco años. No recuerdo por qué, de entre todos los diminutos azules, la llevamos a ella. Pitufina, mi hermano y yo terminamos en la más pequeña de todas las piscinas, donde yo hacía pie. Jugábamos a arrojarla al agua para luego zambullirnos y rescatarla. Nos sentíamos valientes y valerosos, después de todo, no tardábamos más de dos minutos en volver a sacarla a la superficie. En una de éstas, mi hermano la tiró demasiado lejos. Yo me precipité hasta el fondo, con los ojos rojos por el cloro. Mi hermano me alcanzó, dejándome una visión de burbujas cegadoras. Al sacar la cabeza, me comunicó la fatídica noticia: No la encuentro.

En un principio creí que me estaba engañando, que la había escondido en algún lugar de su bañador sin bolsillos. La mera idea me pareció asquerosa. Si en verdad lo había hecho, habría que lavarla a conciencia. Luego, al prolongarse la desaparición, empecé a dudar. Antes de irnos, di tres vueltas a la piscina. No había ni rastro. Me acerqué al mismo niño que un rato antes nos contemplaba. ¿Tú no habrás visto a la Pitufina?, le pregunté. Él me contestó que no.

Volvimos a casa y le di una última oportunidad a mi hermano: ¿En serio que no la tienes tú? Y me dio otro no por respuesta. Algo se removió en mi interior, por la zona del estómago. Agaché la cabeza y fui a dar con los pitufos. No sabía cómo se lo iban a tomar. Supuse que con una tristeza semejante a la mía.

Veinte años después, en la inauguración de “Traumatología infantil”, no fueron pocos los que, entre tanto dibujo, la echaron de menos, lo cual no era de extrañar, porque parecía que allí estuviesen todos los pitufos. Conté la misma historia una y otra vez. La gente sonreía conmovida. Detrás de mi simpatía sólo se ocultaba una vieja añoranza.

Días después, en mi cumpleaños, Ángela vino con un cd. Cuando lo vi, pensé que se trataba de una recopilación de fotos, de un montaje en vídeo o power point. Admito que hasta el momento, nunca había encontrado ningún atractivo a un regalo así, porque hasta el momento nadie se había tomado la molestia en hacerlo para mí. Lo recibí con muchísima ilusión. Introdujeron el dvd en el reproductor y me senté anhelante. Después del título, El Reencuentro, apareció una primera imagen: Pitufina en el fondo de un vaso.

Fue así como, con una voz que me resultaba familiar, Pitufina me narró lo que había hecho durante tantos años. Empezó por el principio, cuando el socorrista le hizo el boca a boca. Ella volvió en sí, pero yo ya me había ido. Recuperó la compostura y erró por mi ciudad, esperando toparse conmigo. Como el momento no llegaba, trató de compensar tanta frustración dándose al alcohol, a las drogas, a unas dudosas relaciones que para nada la complacían. Relegada a la barra de un bar, un buen día, se encontró con Azrael. Como su cara le sonaba y en seguida le habló de mí, el gato supo dónde llevarla: a la Galería Stunt. Nada más asomarse a la puerta, vio un cuadro, y me reconoció en él. Era yo. No cabía duda. Minutos después, entusiasmada, hablaba con Luis, el galerista, para que le indicase cómo encontrarme.

El vídeo terminó entonces. Ángela y Jhony me ofrecieron una caja. Allí, en su interior, estaba ella, y Azrael, al que también habían echado de menos en la exposición, con mucho acierto. Me quedé sin palabras, entre lo abrumado y lo encantado. Ya podrás pintarla, me dijo Ángela. Y me prometí que lo haría, sólo que no para mí. El cuadro de Pitufina se lo regalaría a ella, para que recordase por siempre, una pequeña parte de tan feliz que me hizo.




Pitufina
Joaquín Artime © 2011
Óleo sobre tela.
22 x 16 cm.
Colección particular.

13 de mayo de 2011

María Laura Gargarella

"Cuando alguien vive una situación de agresión en la calle, lo primero que hace por puro instinto es mirar a los costados buscando ojos ajenos que puedan certificar lo ocurrido. Otras miradas que acompañen. Con el dolor a veces pasa lo mismo: nos hacen falta testigos. El ser vistos u oídos mientras atravesamos algún conflicto nos reconfirma que eso que nos sucede es real. No estamos locos. No mentimos. Si alguien ve, da entidad: entonces eso existe. Por eso tener un testigo de la propia llaga es un alivio. Cuando alguien viola un cuerpo, viola más que un cuerpo. Manosea muchas otras partes, incluso aquellas que no pueden tocarse. Las personas que han sido víctimas de abusos se separan de sus huesos durante ese trance. Vuelan con la cabeza lejos, a otra parte. Es un viaje largo y solitario. Y cuando vuelven, vuelven sin voz. No sólo la dignidad y la piel les han sido robadas sino también lo más sutil: las palabras."

11 de mayo de 2011

Affordable Art Fair Amsterdam

La madrileña Galería de Arte Gaudí me ha invitado a participar en la Affordable Art Fair Amsterdam (Gashouder, Cultuurpark Westergasfabriek. Klönne plein 1, 1014 DD Amsterdam. Holanda). En su espacio expondré algún que otro óleo. Esperemos que la cosa funcione.



La feria estará abierta del 12 al 15 de Mayo. El jueves de 11.00 a 18.00 h. El viernes de 11.00 a 20.00 h. Y el sábado y domingo de 11.00 a 18.00 h.

8 de mayo de 2011

La letra sin fin - Silencio

Hoy, en La letra sin fin, Silencio, el cuento con el que gané el segundo premio del Certamen Juventud y Cultura 2010 del Gobierno de Canarias en la modalidad de cuento:

"A Lucía no le gustaba el olor del ambulatorio. No sabía como explicarlo, pero estaba convencida de que era una mezcla de peste a humedad, malestar y viejo. Tampoco le gustaba el pavimento, las paredes, el techo. Imaginaba que, en su época, aquel debió ser un lugar encantador, lleno de vida, gentes y risas, tal vez un hogar, una residencia, un sitio donde cada viernes se hacía una fiesta. Lo cierto es que ahora, sólo ofrecía un ambiente cargado de tristeza, espera y lástima. Se había vuelto desgastado y gris, como si la enfermedad hubiese calado en los cimientos, los bloques, la pintura.

Cuando cruzaron el umbral del zaguán, Lucía apretó la mano de su madre. Los ancianos se agolpaban entre toses, papeles revisados punto por punto, y abrigos que se ponían o quitaban. En eso consistía la entrada al submundo de la sanidad, en un cúmulo de personas que a la sombra de los centros médicos, parecían harapientos, infectados, zombis, muertos."

2 de mayo de 2011

Mini Con Sable



Las redes sociales mandan. Marcan el pulso de unas relaciones a través de la pantalla. Es más fácil conversar en la distancia, sin molestarse en escuchar esa voz amiga. El exhibicionismo personal se enarbola como bandera del triunfo. Nadie se involucra. Pero millones de ojos cotillean con total impunidad. Y lo que es peor, si no entras en el juego, te quedas fuera. ¿Quién te reconocerá?

Siendo así, mis tortugas, empeñadas en sí existir, han decidido montarse al carro. Síguelas en facebook. Hazte su amig@, que ellas te entretendrán con su parsimonia habitual.