25 de diciembre de 2014

El secreto mancha

Antes de reflexionar sobre cuáles son las informaciones sociales y políticas que no nos muestran, decido realizar un ejercicio de introspección para determinar cuáles son los aspectos referidos a mi persona que escondo con cierto celo. ¿De qué modo se compromete mi identidad si los revelase? ¿Cómo afecta al otro el descubrimiento de un secreto íntimo y ajeno?

Todo secreto supone una mancha que se esconde con el anhelo de no ser de dominio público. Su revelación no sólo ensucia al sujeto implicado, también ensucia al que maneja la información, al indagador que busca la verdad.

“El secreto mancha” ofrece un sobre negro cerrado en cuya superficie, impreso también en negro, se puede leer “guárdame el secreto”. La tinta destiñe e impregna los dedos, para no dejar indiferente al lector, el pacto se ha de producir. Una vez se abre el sobre, en el interior, un papel blanco está cubierto de carboncillo. En apariencia, el papel no presenta nada. Por detrás del folio se acumulan letras entretejiendo una red incompresible, son secretos personales que se manifiestan al unísono.

Si nos fijásemos con mayor atención en la parte blanca podríamos percibir cómo se garabatean signos mediante una sutil hendidura. Efectivamente, hay algo escrito de mi puño y letra, se trata de uno de mis secretos más íntimos –hay cincuenta distintos–, algo que por lo general no contaría o me costaría mucho admitir. Para que se revele el mensaje, se puede emplear el carboncillo restregándolo sobre el texto, y sí, de pronto se hará visible, el lector destapará el entresijo, y se quedará con las manos cubiertas de ceniza.








El secreto mancha
Joaquín Artime © 2014
50 piezas distintas.
Cartulina negra, impresión, papel hendido y carboncillo.

Sobre negro:
Cartulina negra e impresión.
5 x 5 x 1 cm.
Texto: guárdame el secreto

Papel blanco:
Folio hendido e impresión.
5 x 5 cm.

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