2 de mayo de 2014

Adassa Santana



Los refranes son comidillas, salvoconductos que se utilizan en todas las culturas para dar pretextos o recriminar acciones. Como mandamientos que nadie juzga, todo el mundo acata su sabiduría. Por eso siguen de boca en boca, verborrea de palabras que con el tiempo ha perdido su sentido primigenio, descontextualizado, pero manteniendo su fuerza sermoneadora.

Jugar con las palabras, cambiarlas por otras, utilizar gazapos, modificar el mensaje emitido, desconectarlo del emisor con el fin de reírnos y escuchar con otros oídos aquellos refranes que nos acosan, recitándonos conductas y consejos para ser buenos. Madruguen, mis niños, para que Dios les ayude, que a quien no madruga, Dios no ayuda.





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