24 de octubre de 2011

La letra sin fin - La Vieja

Hoy, en La letra sin fin, publico junto con Laura Escuela nuestra primera historia en común, "La Vieja":

"La biblioteca de la casa era espectacular. Había obras para todos los gustos. La primera vez que entré me quedé absorta contemplando todos los volúmenes antiguos. No sabía qué historias entrañarían aquellos títulos aún por conocer, pero la sola idea de poder acceder a ellos, de introducirme en su médula y experimentar lo mismo que sus personajes, hizo que se me hinchase el corazón. Sentí que con toda aquella gente esperándome tras las tapas de unos libros polvorientos, nunca más volvería a sentirme sola. Cuánto me equivoqué. La vieja me prohibió el acceso a las estanterías del salón con pertinacia, como si se tratasen de los bien nutridos anaqueles de la despensa. La explicación que le di fue que a ella no le interesaba que me expandiese en ningún aspecto, ni en el físico, ni en el espiritual, porque achicar alma y cuerpo era la mejor forma de contenerme bajo su voluntad. Para ella, en cambio, la respuesta era más sencilla, ¿por qué iba a querer yo leer más de una hora y media al día?"

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