9 de junio de 2011

La letra sin fin - El cuarto

Hoy, en la Letra sin fin, escribo con Pintoro: "El cuarto".

"Lo más lógico era atribuirle mi situación a otra persona, o lo más cómodo. De cualquier modo, había llegado hasta allí y no por voluntad propia, ¿pero con qué propósito? ¿Realmente era posible construir una vida? ¿Con tantos detalles como para ser real? Yo recordaba mi infancia, mis trabajos, mis composiciones al piano, el sexo bien practicado, y el malo también. Recordaba a mi madre, no la mujer anciana y desgastada de ahora, sino la mujer joven y vigorosa que aprendí a conocer con cuatro años. Joder, incluso recordaba cómo había quedado escachada en mi zapatilla la cucaracha de anoche. ¿Por qué iba a recordar yo algo tan banal como una cucaracha aplastada? Bueno, tal vez ese tipo de detalles eran los que él/ellos creaban para que no sospechase cuánta ficción había en mí."

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