Allí lo encontrarás

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En el cielo
Joaquín Artime © 2006
Óleo sobre lienzo.
73 x 100 cm.
Colección particular.
En el cielo
Un grito rompió el silencio.

Llevaba varios minutos tendida en el suelo. Inmóvil. Con las piernas destrozadas y sin mediar palabra. Había perdido el conocimiento y al volver en sí, sólo fue capaz de proferir un alarido ensordecedor. Su madre la abrazaba. Sin darse cuenta, le causaba aun más daño.

La niña lo comprendió. Reconoció el coche rojo que la había atropellado. Era el mismo en el que viajaba por las mañanas para ir a clase. Intentó moverse, pero no pudo. Los hilos que tiraban de las extremidades se habían roto.

Se estremeció. De pronto, vio el collar de Arpi. El perro yacía en el asfalto, a dos metros de distancia, completamente inerte. Deseaba ver de nuevo sus ojitos color avellana, y a la vez, sabía que si lo hacía, no podría soportarlo. Comenzó a llorar. Respiró con dificultad y se dirigió a su madre.

–Mamá, ¿los perros también van al cielo?

La mujer se secó las lágrimas y contempló los restos de su mascota. Luego miró los ojos desvaídos de su hija.

–Sí, cariño.

La niña sonrió y se dejó llevar.

Comentarios

  1. Todo el mundo tiene que ver con esta historia. Y sólo tú has sido capaz de comentarme algo.

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